• Alejandra Brea

Camino a Rishikesh

Nos tomamos el bus local, en Delhi, para ir a Rishikesh a las 21:30 hs.

Es el ómnibus más económico para ese traslado. El color por dentro es oscuro y tiene "cuchetas" que se separan del pasillo con unas cortinas claras.

¡A las 00:30 hs seguíamos en Delhi! La velocidad no aumentaba de 40 km/hr y cada 10 minutos hacíamos paradas en las cuales se bajaban todas las personas, “discutían” en la puerta (según mi interpretación basada en lo poco que conozco este lugar) y se volvían a subir - ¡No pare de reírme, todo era inesperado!

Cuando el conductor decidió salir, al fin, de la ciudad y acelerar, una parte de mi prefirió la calesita en Delhi que la ruta hacia Rishikesh. En el viaje sonaban las bocinas sin parar y el sonido, durante medio minuto, podría leerse así: triii ririririri riririr ririri- ¡Increíble!

De alguna manera me siento protegida y también me cuido mucho porque es un mundo totalmente diferente. Hasta ahora, no hago más que sorprenderme y reír a carcajadas abiertas, sonoras y altas.

Ya encontré belleza en este caos y aunque llegue hace dos días, aquí se respira la eternidad del tiempo.

No entiendo nada pero sé que estoy donde quiero estar.

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